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La anticoncepción de emergencia y sus objetores

Por Guillermo Galán en El Dínamo.

 

Hace unas semanas salió un estudio alemán afirmando que los anticonceptivos de emergencia podrían provocar depresión o conductas suicidas. Hasta el momento no hay ningún estudio serio que corrobore dicha afirmación. Las estadísticas dan para mucho. Hay que tener cuidado con el análisis de las investigaciones, sobre todo cuando están relacionadas a los métodos de anticoncepción, porque se crean grandes mitos sin mucho asidero, dentro de los cuales está la depresión que apareció como un riesgo que se pensaba secundario al uso de anticonceptivos. Durante un tiempo, incluso, se pensaba que la mujer que usaba antidepresivos no debía usar anticonceptivo hormonal combinado, y resultó no ser así: las contraindicaciones son muy pocas y no tienen relación con la depresión. Hay que tener cuidado con estos estudios, de tal manera de no desinformar a la población y no disminuir el uso de métodos de anticonceptivos porque su uso nos está evitando problemas graves.

Es más, es mucho más probable que una mujer caiga en depresión con un embarazo no deseado que por tomar un anticonceptivo hormonal. La cosa es súper clara: nosotros estamos usando anticonceptivos, precisamente, para evitar un embarazo no deseado. Y para eso tenemos una tecnología amplísima. En Chile, llevamos más de una década de uso de anticonceptivos de emergencia y no han sido tan difundidos como debiera ser. Hay un grupo de mujeres que tiene conocimientos sobre el uso de métodos anticonceptivos, pero las huestes nuevas de adolescentes tienen que ser re informadas y en eso hemos estado fallando. Los espacios para hablar de la anticoncepción de emergencia se dejaron de utilizar, porque cuando se liberaron se supuso que todo el mundo ya sabía de anticoncepción de emergencia. Y no era así. Hay mucho desconocimiento de los derechos sexuales que tienen las mujeres. Todavía tenemos embarazos no deseados. Y la anticoncepción de emergencia es salvadora en esos casos. Porque la mujer que tiene una relación no protegida por cualquier razón que sea, porque se rompió un condón, porque no usó bien la píldora, porque usó mal el Billings, es al único elemento que puede recurrir para evitar un embarazo no deseado.

En Chile, si bien, ha mejorado el nivel de distribución y entrega de la anticoncepción hormonal de emergencia, según muestra el estudio MILES de 2018, aún existe un 8,3 por ciento de municipios que no entregan la píldora del día después. Eso habla de una inequidad tremenda. Quienes no la entregan, aducen falta de stock, pero también razones ideológicas. Y hay otra cosa: Podrían aducir objeción de conciencia. Pero si a mí me viene una persona a solicitar algo con lo cual moral o éticamente no estoy de acuerdo, yo tengo la obligación de solucionarle el problema y derivarla a quien corresponde. Y eso no se está haciendo con los grupos objetores de conciencia. No se deriva a las mujeres y ellas tienen que buscar por otros lados.

No hay que tapar el sol con un dedo. El embarazo adolescente existe desde que el ser humano es ser humano. Somos seres sexuados. La sexualidad no comienza recién a partir de los 14 años. Más bien, nos acompaña siempre. Así de simple. Y se logra ejercer libre y adecuadamente, y actualmente de manera protegida, con una buena educación sexual. Si nosotros le enseñamos a todos los niños, en algún minuto, a usar adecuadamente el condón y a convencerlos de que deben usarlos de tal manera de proteger a la mujer y protegerse a sí mismos, estoy seguro que disminuirían las infecciones de transmisión sexual y habrían menos embarazos no deseados.

El problema es que los padres tampoco recibimos esa información en nuestro tiempo. Hay un círculo vicioso. Cómo le contesto a mi hijo o hija una pregunta que para mí es difícil de contestarle si no me educaron para ello. Ese círculo hay que cortarlo en alguna parte. Tenemos que aprender tanto padres y apoderados como profesores. Y hay que impulsar a que la educación sexual en colegios sea obligatoria y no se deje a la libertad de los establecimientos.

Porque, de todas maneras, la sexualidad la van a ejercer. Y la ejercerán a escondidas si es que no hablan con los padres o no tienen una guía. Hay que empezar a hablar desde lo más precoz posible. Porque siempre es tarde cuando uno empieza a hablar de sexualidad con los hijos.