Tercera causal: Violación

Published On 30 Marzo, 2017 | Columnas

Por Fernanda Marín Rey, Cientista Política, Corporación Miles


 

Feña-MarínLa violación como medio de subordinación y sumisión ha sido utilizado a lo largo de la historia de la humanidad como parte de las empresas de conquista y guerras, siendo las mujeres, jóvenes y niñas el primer objeto a subyugar y violentar. Resulta prácticamente imposible dimensionar lo que experimenta una mujer, joven o niña al ser violada. La violación es de los crímenes más horrendos perpetrados por el ser humano, y es clasificado como tortura por organismos de derechos humanos. La definición de violencia sexual, según la OMS “abarca actos que van desde el acoso verbal a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación a la fuerza física.” (OMS, 2013)

Me detengo en esto ya que muchas veces ciertos personajes se expresan en torno al fenómeno de la violación como si esto fuese sólo una anécdota en las vidas de las mujeres. Hace sólo algunos días el candidato Manuel José Ossandón se refirió a la tercera causal del proyecto de aborto actualmente en discusión en los siguientes términos: “A pesar de una violación, todos los niños son una bendición de Dios y merece vivir“. El “a pesar” utilizado en su frase, que resta importancia a la violencia sufrida por las mujeres en una violación, no sólo me revuelve el estómago sino que me hace reflexionar con mucha preocupación sobre cuál es la real dimensión que algunxs dan a la violación.

¿Qué se imaginará el senador Ossandón al pensar en una violación? ¿Pensará en un útero rasgado? Más aún, pensará en el útero rasgado de una niña de 10 años? Porque en Chile esa es la edad promedio en que nuestras niñas sufren los primeros abusos sexuales. Eso y que en un 89% de los casos las violaciones son perpetradas por un familiar o conocido, es decir sumémosle a este delito inhumano la probabilidad de ser sistemáticamente repetido por este “cercano”.

“Es que el problema de la tercera causal es la no denuncia”, plantean algunos. “Es que se abrirá la puerta al aborto libre”. Ante esto me pregunto: ¿dónde están puestos los intereses, en meter a más criminales a la cárcel o en no volver a torturar a una mujer, joven o niña obligándola a denunciar la violación sufrida? En este sentido cabe preguntarse, ¿seguiremos esperando la llegada del escenario ideal, donde el cambio cultural propicie el respeto por la corporalidad del otro y donde se eduque a hombres a no violar a las mujeres? ¿O nos haremos cargo de lo que actualmente sucede en Chile, país donde a las mujeres nos violan a diario? Si queremos pasar por alto una realidad que nos da combos en la cara no aprobemos la tercera causal. Si nos parece que dar un poco de dignidad a las mujeres, jóvenes y niñas chilenas es lo humanamente justo, entonces sigamos trabajando.


 

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