Consejería en Salud Sexual y Salud Reproductiva

Published On 22 Septiembre, 2016 | Columnas

Nos referimos a una instancia de consejería cuando se realiza un proceso entre un consejero/a y un/a consultante, en este se debe considerar la entrega de información, orientación, actividad de escucha activa, confidencialidad hacia ambos lados, tiene que estar centrado en la persona con el fin de habilitar al consultante para el enfrentamiento del estrés y la toma de decisiones relacionadas con su problemática de salud sexual y reproductiva presente.

viviana-gyslingPor Viviana Gosling Caselli*
Estas problemáticas pueden ser muy variadas desde un simple susto hasta situaciones de extrema gravedad, lo importante es que cuando la persona consulta tempranamente se puede realizar promoción de estilos de vida sexual y reproductiva saludable, si ya está ante un problema se puede hacer prevención primaria, secundaria o terciaria.

Siempre se puede hacer consejería a pesar de que la situación parezca muy complicada por ejemplo ser una persona vive con el VIH, inicialmente el o la consultante está muy afectado cree que no hay nada que hacer, ve todo oscuro y difícil de afrontar pero después de una buena consejería él o ella deben ser capaces de realizar un proceso afectivo e intelectual de evaluación del propio riesgo, lo que les permite tomar decisión sobre las formas de prevención primaria, secundaria o terciaria más adecuadas para cada situación particular.

Toda consejería debe considerar la entrega de apoyo educativo, apoyo a la gestión del propio riesgo y apoyo psicosocial.

El consejero/a debe tener aptitudes básicas como: capacidad de escucha activa, respetar valores, creencia y estilos de vida, utilizar un lenguaje claro, usar adecuadamente el silencio y el lenguaje corporal. Realizar preguntas abiertas e indagar sobre lo que a él o la consultante lo aflige, facilitar la resolución de los problemas y centrarse en un tema.

Son características de un/a buen/a consejero/a: conocimientos actualizados de todos los temas de salud sexual y reproductiva (gestación, aborto, parto, puerperio, lactancia y crianza, métodos anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA, cánceres del aparato reproductor masculino y femenino, sexualidad y afectividad en transcurso de la vida, entre otros) además deben ser capaces de reconocer sus propia limitaciones y potencialidades, tener la capacidad para valorar los conocimientos, sentimientos y pensamientos del otro/a, capacidad para construir vínculos de confianza, además debe ser congruente, aceptar la diversidad, sensibilidad, tener empatía y creatividad para facilitar en el o la consultante una percepción de los propios riesgos y adopción de prácticas más seguras.

Las etapas de una buena consejería son: reafirmar el carácter confidencial de las informaciones compartidas, identificar con claridad la demanda del consultante, facilitar la expresión de sentimientos, identificar las creencias y valores del consultante sobre el tema o problemática que presenta, identificar las barreras para el cambio de la situación de riesgo, contribuir a la elaboración de un plan viable de reducción de riesgos, acompañar la toma de decisión respecto de la o las estrategias de prevención, implementar y estimular la autoestima del consultante, cuestionar los estigmas, mitos y prejuicios relacionados con consulta, prestar apoyo emocional, buscar en conjunto redes de apoyo familiar o de su círculo de amistades y referir a otros servicios de asistencia y apoyo existentes en la comunidad si el caso lo amerita.


* Matrona, Magister en Salud Pública, Profesora Asociada, Universidad de Santiago, Socia Miembro de Corporación Miles.

 

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