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Virus Zika y salud sexual y reproductiva

Published On 30 Agosto, 2016 | Columnas

Por René Castro S.* 

A lo largo de la historia de la humanidad, han sido frecuentes las plagas y epidemias; el término plaga usado hasta la Edad Media para referirse a estos episodios, se relaciona con la creencia antigua de que las epidemias se debían a un castigo divino por una conducta pecaminosa. En nuestra época reciente, la aparición del SIDA llevó a algunos grupos conservadores a reactivar este concepto, llegando a señalar que dicha enfermedad era un castigo por una conducta inmoral.

El actual brote epidémico de la enfermedad por el virus del Zika – transmitido por el mosquito Aedes Aegypti, vector también del dengue, la fiebre amarilla y el chikunguya – fue detectado en el Brasil en Mayo 2015, cuando se identifica un primer caso de microcefalia probablemente asociado a la infección por este agente; desde allí se ha diseminado rápidamente por toda América Latina y el Caribe, llegando incluso a los Estados Unidos. Afortunadamente, por razones geográficas, este vector no presenta una circulación significativa en nuestro país, lo cual hace prácticamente imposible la aparición de casos autóctonos por este virus.

La actual documentación de casos de transmisión sexual de este virus, fundamentalmente a través de hombres infectados (actuarían como vectores), le agrega una complejidad adicional al manejo de esta patología emergente. Al igual que otras infecciones de transmisión sexual, la infección por virus Zika puede pasar desapercibida en un porcentaje importante de la población, por lo cual las personas infectadas por la picadura del mosquito en zonas con mayor circulación de este agente infeccioso, pueden diseminarlo inadvertidamente por vía sexual, mientras dure la presencia del virus en su organismo (viremia en las mujeres, o persistencia del virus en el semen).

Por ello, en el manejo integral de este brote infeccioso, junto a las diversas medidas de control sanitario del mosquito, es fundamental que hombres y mujeres tomen conciencia de la potencial transmisión del virus por vía sexual, para que adopten las conductas de protección adecuadas (en especial, uso adecuado de condón). Lamentablemente la participación masculina en los temas de salud sexual y salud reproductiva prácticamente está ausente en la región de las Américas.

El brote plantea complejos desafíos éticos en relación a las embarazadas. Existe un alto grado de incertidumbre, por ejemplo, acerca de la probabilidad de que la embarazada infectada en una determinada etapa del embarazo tenga un feto afectado, o del pronóstico en los casos que presentan el síndrome congénito del Zika; los datos disponibles a la fecha, apuntan a que el mayor riesgo de daño fetal se presenta en aquellas mujeres que adquieren la infección durante el primer trimestre de gestación. Las serias complicaciones que se han asociado a esta infección, microcefalia y otras alteraciones neurológicas, tienen un efecto devastador sobre las familias de los niños que nacen con estas graves alteraciones, por el enorme costo emocional y económico que requiere su asistencia.

A comienzos de año, varios gobiernos de América Latina aconsejaron a las mujeres evitar quedar embarazadas hasta que se comprendiera y se lograra con­trolar mejor el virus Zika (entre otros, Colombia, El Salvador, Jamaica); una recomendación de este tipo, requeriría de una adecuada oferta y calidad de los servicios de salud sexual y salud reproductiva disponibles en cada país (educación sexual, acceso a los servicios, controles de salud a lo largo del embarazo, disponibilidad de métodos anticonceptivos modernos). En la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe, un porcentaje importante de personas presenta necesidades insatisfechas en esta materia.

En respuesta a esta proposición, a comienzos de Febrero, el Comité de Derechos Se­xuales y Reproductivos de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología, FLASOG, emite una declaración en que explicita categóricamente su compromiso con la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las muje­res latinoamericanas: “Teniendo en cuenta que en nuestra región más de la mitad de las gestaciones no son deseadas/buscadas y hay un alto índice de violencia/abuso sexual, las recomendaciones de los gobiernos para posponer los embarazos sin ampliar el acceso a la anticoncepción y al aborto seguro no son ra­zonables.”

Los distintos grupos de mujeres tienen distintas necesidades que deben ser consideradas. Las mujeres en edad reproductiva, las embarazadas, las embarazadas con infección por el virus del Zika probable o confirmada, las embarazadas cuyo feto es un caso – sospechoso o confirmado – de síndrome congénito del Zika, y las mujeres (así como los padres, tutores y cuidadores) de los niños afectados por este síndrome, tienen necesidades y prioridades diferentes respecto de la información que desean, las elecciones que hacen, la atención y el apoyo que deben recibir.

Para las mujeres en edad reproductiva es fundamental recibir información sobre los métodos anticonceptivos y tener acceso efectivo a la opción anticonceptiva que prefieren, mientras que las embarazadas tienen mayor necesidad de exámenes de diagnóstico, atención de salud materna integral y mecanismos de apoyo para sus opciones reproductivas.

La recomendación de diversos organismos internacionales – Organización Mundial y Panamericana de Salud (OMS/OPS), Centro de Control de Enfermedades (USA), asociaciones profesionales de médicos gineco-obstetras – es prevenir embarazos no deseados en aquellas zonas de alta circulación viral, a través de servicios de regulación de la fertilidad eficaces, de preferencia métodos de larga duración (dispositivos intrauterinos, implantes). La Directora del Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva de la OPS (CLAP-SMR), ha enfatizado la necesidad de ampliar el acceso a los anticonceptivos en la región, señalando que la decisión de concebir es un derecho exclusivo de la mujer. «No se puede tomar como recomendación que no se embaracen las mujeres. Los países deben informar de los riesgos que hay, pero la decisión final es solo de la mujer, es su derecho».

Los expertos y las organizaciones que trabajan por los derechos reproductivos temen que el miedo al Zika y las dudas sobre sus efectos en el desarrollo del feto, que aún deben aclarar los expertos, lleven a un aumento de los abortos clandestinos, ante el temor de las embarazadas a que sus hijos puedan verse afectados por este virus. El diagnóstico de certeza de microcefalia, a través de ecotomografía, es posible después de las 20 semanas, fuera de los plazos establecidos en los países que contemplan servicios de aborto legalmente aceptados.

Por la amplia gama de posibles manifestaciones clínicas que pueden presentarse, la epidemia de Zika puede ser una excelente oportunidad para revisar críticamente, y para mejorar la oferta y la calidad de los servicios de salud sexual y salud reproductiva en los países de nuestra región; de especial importancia son las actividades de capacitación de los profesionales de salud que atienden a mujeres en edad reproductiva, así como incorporar estos aspectos en la formación de nuevas generaciones de profesionales.


*Profesor Asistente U. Diego Portales

*Socio Miembro de Corporación MILES

*Comité Derechos Sexuales y Reproductivos FLASOG


 

RCS/27.08.16

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