Atención de calidad para restablecer la salud de la mujer

Published On 23 Noviembre, 2014 | Columnas

Por Ruth Verónica Flandes Vargas.- Desde la formación profesional como matrona, había considerado al proceso de los abortos incompletos como un tema médico, por lo tanto, era la incapacidad física de la mujer o el feto de continuar la gestación. Considerando que también involucraba un contexto psicosocial de la mujer, asociado principalmente a angustia que sufrían por “perder” un hijo, por la “culpa” de no haberse cuidado lo suficiente o de haber pensado que estarían mejor sin esta gestación no planificada.

Sin embargo, hoy tengo una nueva visión de este concepto,  algo que ha dado aun mas sentido a mi apoyo a la interrupción legal del embarazo.

Durante una semana he podido conocer la experiencia de la “Atención integral de la mujer con aborto incompleto” en la ciudad de Bogotá, Colombia. Allí en compañía de profesionales con un profundo compromiso con la salud de la mujer y con los derechos en salud sexual y reproductivo, aprendí que el aborto incompleto, no es un tema solo medico, considerando  la definición de salud como el completo bienestar biosicosocial, una mujer que no ha podido aceptar su embarazo por las razones que para ella sean validas, o esta consiente que su gestación es inviable, está cursando un aborto incompleto.  Por lo tanto, allí recibe la atención adecuada para responder a su necesidad y restablecer su salud de forma integral, de calidad, con un trato digno y humanizado.

Para ser más clara, para que el proceso de gestación sea completo, la mujer debe estar consciente y aceptar este estado, física y emocionalmente. Entonces si la mujer por diversas razones no desea estar embarazada o es una gestación inviable, la mujer está cursando un aborto incompleto, ya que solo físicamente continúa con la gestación, pero mental y emocionalmente ya se ha producido la “pérdida reproductiva”.

Por lo tanto, es nuestro deber como sociedad y profesionales de salud, atender esta situación y brindar la atención de calidad que corresponde, para restablecer la salud de la mujer, aun cuando esto involucre la realización del vaciamiento uterino, ya que para la mujer el aborto incompleto ya se ha producido.

Entonces que ocurre en nuestro país, hoy esa mujer debe continuar con los cambios físicos que involucra la gestación, así como enfrentar a su entorno social, ocultando en su mayoría el deseo y los motivos de no continuar con este embarazo. Y nosotros que hacemos, como profesionales de salud, la incorporamos en “atenciones de salud mental y apoyo a la gestación” que incluyen consultas con psicólogos y visitas domiciliarias, todo con el fin de obligarla a aceptar su gestación, y luego de atentar contra sus derechos, en el parto se obliga a tomar una decisión que involucra su desarrollo personal como es “quedarse con su hijo o darlo en adopción”.

Lo más curioso, es que estamos orgullosos de este modelo de atención, creemos que entregamos  lo que la mujer necesitaba, y no es así, porque finalmente actuamos de acuerdo a lo que culturalmente es correcto y aceptado.

Se necesita una legislación urgente en relación al tema, pero también se requiere que los profesionales de salud, realmente consideren la salud de forma integral, y por sobre todo respeten y valoren la decisión de la mujer. Si es posible, debemos incorporar esta nueva visión de “Aborto Incompleto”, entregando la real atención de calidad que la mujer necesita, respetando sus derechos en salud sexual y reproductiva.


* Matrona / Académica, Escuela de Obstetricia y Puericultura, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de Santiago de Chile.

 

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