SOMOS MILES – Declaración pública por la MARCHA DEL DIA DE LA MUJER

Published On 6 marzo, 2015 | Noticias

Inentendible pero cierto: durante toda la Dictadura de Augusto Pinochet, conocida mundialmente por ser de extrema derecha, miles de mujeres que necesitaron interrumpir su embarazo por razones de salud física o mental, pudieron abortar de forma tranquila, asistidas médicamente, sin riesgo y siendo acogidas por el sistema público y privado. 


No fueron catalogadas como ‘ebrias sueltas de cuerpo’ por ninguna autoridad. Nadie las acusó de asesinas o de abortistas endemoniadas, ni tampoco de querer hacer pasar gato por liebre, como si fuera tan fácil fingir un ataque sexual, el desgarro en la vagina, el dolor en el alma.

Ningún político intentó impedir que se atendieran en los servicios médicos, arrojándolas a la clandestinidad de la despenalización sin atención ni seguimiento. Y no hubo estudios pseudo-médicos que las intimidaran a tener que soportar un sufrimiento innecesario, arrastrando el duelo patológico de un embarazo que no resultó.

En esos años, cuando el aborto terapéutico fue legal en Chile, no hubo un sólo sacerdote que las increpara o las persiguiera en una quema de brujas pública para evitar el supuesto aborto libre que vendría después y que nunca llegó.

Tampoco hubo iglesias que chantajearan a los médicos que las atendían por que era su deber, coartando la libertad del ejercicio profesional a cambio de un trabajo estable. Un puesto que hoy implicaría incluso arriesgar la vida y la estabilidad emocional de sus propias pacientes, si es que en Chile las mujeres pudieran acceder otra vez y si así lo desearan, a un tratamiento médico que sin maldad alivia los traumas, dolores, sufrimientos, secuelas y riesgos, de un embarazo complicado o forzado.

Aunque fueron tiempos oscuros y dolorosos los de la Dictadura, hay que preguntarse honestamente ¿dónde estaban entonces todos los que hoy enjuician, se burlan e imponen decisiones de su propia moral, a las niñas ultrajadas cuyos pequeños cuerpos marcados por la violencia sexual, deben llevar a la fuerza un semen que muchas veces es de sus propios familiares y que el Estado les obliga a cargar como secuela implacable de una historia que quizás, simplemente, no son capaces de continuar.

Dónde estaban entonces los que hoy desprecian el derecho de las mujeres con cáncer, con lupus, con enfermedades terminales que a penas se pueden su propio cuerpo y que luchan por vivir muchas veces por hijos que sostienen solas.

¿Dónde estuvieron los 17 años de Dictadura aquellos que hoy coartan con castigos divinos a las jóvenes madres con traumáticos embarazos y que se pasean por los medios de comunicación rogando misericordia médica?

¿Dónde estaban entonces, cuando miles de mujeres abortaban en Chile legamente, los que hoy impiden que volvamos a tener un derecho tan básico como decidir aquel tratamiento médico que aliviará un dolor (físico o emocional) que cada una sabe si podrá o no enfrentar?

Miles de mujeres que hoy quedan al desamparo, que no son dueñas de sus cuerpos ni de sus historias de vida, tan únicas como propias, y que se encuentran en el medio de un fuego cruzado egoísta y mezquino entre quienes rechazan este proyecto por encontrarlo “tibio” y poco comprometido con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y entre quienes dicen oponerse al aborto en cualquier forma, usando eufemismos como “el doble efecto” o el aborto indirecto, llevando a mujeres al límite vital o emocional.

Ahí están, mientras tanto, miles de mujeres esperando. Víctimas silenciosas de un fuego cruzado ideológico que nada tiene que ver con los derechos que, irónicamente, perdimos en democracia y que hasta hoy, ni siquiera habíamos podido discutir seriamente.

Por eso, somos Miles de hombres y mujeres los que hoy marchamos y apoyamos el proyecto de ley sobre Interrupción Legal del Embarazo que simplemente nos devuelve la posibilidad de ejercer un derecho humano tan esencial como decidir sobre nuestro cuerpo aquel camino que elijamos para enfrentar un embarazo complicado o forzado.

– MARCHA EN EL MARCO DEL DIA DE LA MUJER –

– Viernes 06 de marzo 2015-
– 19.00 hrs / Plaza Italia –

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